sábado, 28 de junio de 2008

LA PLAZA DE TOROS DE SANTA CRUZ

Recientemente se ha presentado en mi ciudad, Santa Cruz de Tenerife, una iniciativa tendente a la modificación de un edificio significativo, la antigua plaza de toros. Aunque el caso pueda parecer anecdótico y muy local, el ejemplo es interesante para entender como afrontan algunas instituciones públicas determinadas actuaciones que afectan al espacio público.

Esta plaza de toros es una construcción que forma parte indisoluble de la imagen de la ciudad. Ya aparece en algunas panorámicas antiguas de la ciudad de comienzos del siglo XX cuando la arteria urbana central no estaba ni siquiera replanteada, el conocido anteriormente como paseo de los coches y hoy en día, por un anacronismo que no voy a calificar, como rambla del General Franco.

Aspecto del entorno de la plaza de toros a principios del siglo XX. Foto: ]v[orlock, Flickr

Es un edificio de una calidad muy discutible, destinado originalmente a una actividad, la tauromaquia, que no ha tenido un arraigo real en el archipiélago de Canarias. Está abandonado desde hace bastantes años y presenta un estado deplorable motivado por la desidia de sus propietarios. Su autor fue el arquitecto municipal, Antonio Pintor, ejecutándose en 1893 sobre la base de un proyecto del año anterior. No es una construcción reseñable por su arquitectura, representando un historicismo trasnochado y de mala calidad constructiva con sus fachadas de arcos apuntados terminados con revoco de cemento que remedan un supuesto estilo neomudéjar o andaluz. En ella se han celebrado variadas actividades, entre las cuales destacan hasta mediados de los años 70, las corridas de toros que nunca tuvieron mucha repercusión en esta isla. También funcionó como cine al aire libre, recinto para conciertos y combates de boxeo. La última actividad reseñable es la que supuso la celebración de los actos centrales del Carnaval de la ciudad hace más de 20 años.

La ciudad creciendo alrededor del edificio. Foto de 1940

Sin embargo, para los habitantes de mi ciudad representa un hito simbólico que constituye una referencia urbana fundamental. Cualifica mentalmente un parte sensible del centro urbano. La plaza de toros de Santa Cruz forma parte indeleble de la memoria urbana de esta pequeña isla que ahora quieren transformar, y lo más probable eliminar, para solamente satisfacer las ambiciones de enriquecimiento inmobiliario de algunos.
Lo curioso es que su situación urbanística es la que le otorga el vigente plan de ordenación urbana de la ciudad de 1992. En ese documento de planeamiento se define este espacio como equipamiento privado de una manera coherente con la realidad de su uso tradicional anterior. De acuerdo a su propuesta de ordenación, se condiciona el posible desarrollo de los aprovechamientos de la parcela al mantenimiento futuro de los usos recreativos preexistentes, permitiéndose el remate de los espacios no ocupados del resto de la manzana con edificación para destino residencial sin sobrepasar unas condiciones de altura máxima y aprovechamiento determinadas. Al mismo tiempo, dentro del mismo recinto se reserva un gran espacio libre donde actualmente existe un depósito público de suministro de agua potable que también se protege.
A partir de la interpretación sobre lo establecido por el plan de ordenación vigente y según medición realizada por algunos técnicos que merecen credibilidad, la edificabilidad que todavía es posible incorporar al conjunto es de 6.500 m2 con destino a un uso residencial privado en esa manzana y en espacios vacantes externos a la plaza.
Como se puede observar las condiciones para el desarrollo de una promoción inmobiliaria no son las más adecuadas para lograr una extraordinaria plusvalía económica. Y es aquí donde entran los intereses privados a trabajar en el cambio de las condiciones de aprovechamiento existentes. Para ello, se busca aumentar la baja edificabilidad asignada y a ser posible, introducir usos más rentables que los de equipamiento, más orientados a la satisfacción de necesidades públicas.

Una tranfsormación claramente especulativa de un edificio histórico cpn el apoyo mediático de arquitectos de prestigio.Reconversión de un depósito de gas en Viena. Jean Nouvel y Coop Himmelblau, arquitectos. Foto: frengo, flickr

En este proceso resulta cautivadora la connivencia de los dirigentes municipales, democráticamente elegidos, apoyando y encauzando la transformación legal pretendida para que pueda ser digerible por los habitantes de esta pequeña ciudad en aras de un supuesto beneficio colectivo.
Aprovechando el proceso de revisión del documento urbanístico vigente se incrementa sensiblemente la edificabilidad que pasa en una primera instancia a 9.700 m2 construibles, abriendo la posibilidad de derribar parcial o totalmente el volumen existente de la plaza de toros original. Además, la documentación del futuro plan que está en trance de aprobación final establece en sus últimas versiones algunas condiciones particulares muy significativas que mejoran las posibilidades inmobiliarias. Entre ellas, la introducción de nuevos usos no previstos en el plan vigente. Se dice textualmente:


El espacio ocupado por la Plaza de Toros se determina como una Actuación de Renovación Urbana para viabilizar el uso de equipamiento recreativo y cultural que históricamente ha tenido, admitiendo también como usos compatibles los culturales, socioasistenciales, docentes y deportivos, además de permitir los de pequeño y mediano comercio y de restauración y hostelería.

Y además,

La actuación incorporará un aparcamiento rotatorio y para residentes pudiendo para ello ocupar la superficie que fuera necesaria de los espacios libres adyacentes.

Ante la insatisfacción colectiva de la población, manifestada ante la posible desaparición del edificio en la prensa local y por variados colectivos ciudadanos, el Ayuntamiento ha decidido la convocatoria de un concurso de ideas con el propósito no claramente expresado de aumentar aun más el aprovechamiento otorgado hasta alcanzar casi los 14.000 m2 de construcción, tal y como se desprende de la lectura de las bases publicadas.

Fichas correspondientes a la ordenación vigente de 1992 y la propuesta por la revisión en curso de aprobación, donde se define el área sujeta a concurso

Con ello se empeoraría la congestión urbana existente en una zona altamente densificada de la ciudad, su centro más antiguo. Se va a incrementar probablemente el tráfico de vehículos derivado de la aparición de un nuevo aparcamiento central y unas actividades comerciales y lúdicas en una zona ya altamente equipada. Todo ello sin apenas contrapartida para una mejora urbana real. Una alternativa en este sentido podría ser simplemente la compra de este espacio, hoy todavía privado, para su destino como pequeña plaza o parque público arbolado y abierto a la ciudad que estuviera acondicionado para que se pudieran celebrar representaciones públicas al aire libre.
Este concurso se ha convocado en la 2ª semana de junio para fallarse a principios de julio y de lo expuesto hasta ahora parecería un aval para la tergiversación del interés público de una manera supuestamente abierta. Para ello se han buscado complicidades que prestigien la iniciativa como la que supondría la participación en el jurado de la demarcación local del Colegio de Arquitectos.
Este asunto que probablemente tendrá resultados visuales espectaculares con la colaboración de muchos arquitectos locales merece algunas reflexiones complementarias. En primer lugar, es destacable el dominio de los promotores y los propietarios del suelo en una transformación negativa de las ciudades. La búsqueda de la más alta rentabilidad de las operaciones especulativas sobre el suelo no siempre es compatible con el bien común y conduce por lo general a una tergiversación del interés público.

Estado reciente de las obras de transformación de la plaza de toros de las Arenas en Barcelona para su conversión en centro comercial. Foto: ainvar12, Flickr

Últimamente, se asiste a un recurso constante a la presentación de este tipo de operaciones a través de una especie de aura cultural con la participación de arquitectos de fama supuestamente reconocida. La presencia de la arquitectura se ha transformado en una especie de herramienta de marketing para la venta de propuestas dudosas en las que la producción de imágenes estéticamente atractivas contribuya a la venta de actuaciones difícilmente digeribles por la colectividad.
Finalmente, en las democracias representativas, como la que existe en este país, hay una ausencia de participación ciudadana real en los procesos de toma de decisiones sobre cuestiones que afectan a la calidad de vida de los propios residentes. Ello apoyado por los medios convencionales de comunicación local que, en algunos casos, actúan acríticamente como auténticas correas de transmisión de las decisiones políticas tomadas por las elites de los partidos y, en definitiva, de la voluntad de los poderes económicos dominantes en cada lugar.

Proyecto de Palacio de Congresos en Badajoz de los arquitectos Selgas y Cano, inspirado en restos de plazas de toros preexistentes

Desearía equivocarme y espero que de este proceso puedan salir finalmente algunas cosas buenas para el conjunto de esta ciudad.

domingo, 22 de junio de 2008

LA CRECIENTE IMPOSIBILIDAD DEL PLANEAMIENTO

La planificación urbanística contiene en su fundamento un germen letal que puede transformar la tarea de la ordenación del crecimiento de las ciudades en pasto de especuladores y corruptelas múltiples. La asignación de aprovechamiento a terrenos que previamente no tienen valor edificatorio, ha ido derivando paulatinamente en un espacio para la expansión de la picaresca.

Por supuesto, el planeamiento tuvo en sus orígenes una justificación más o menos lógica en la previsión del crecimiento urbano y que surge como un instrumento con un aura racionalizadora. Formalizar la ciudad futura ha sido una tarea que ha ocupado durante la última centena de años a innumerables disciplinas y profesionales: desde la arquitectura y la ingeniería a la geografía, la abogacía, etc. Para la urbanística española y por extensión mundial, el precedente de los proyectos de ensanche de las ciudades de Madrid y Barcelona es un hito histórico de referencia al respecto.

Plan Castro para el ensanche de Madrid. 1857

La planificación del nacimiento y desarrollo de las ciudades ha sido una herramienta más dentro de la panoplia instrumental surgida del ideario racionalista que se ha basado en una confianza en la fuerza de la colectividad para ordenar el espacio habitado en beneficio colectivo. Sin embargo, la creciente apetencia de los operadores inmobiliarios por obtener el máximo beneficio en la explotación de un bien monopolístico, el suelo, ha llevado siempre a la continua tergiversación y retorcimiento de los elementos proyectados. En los últimos tiempos en España, las continúas triquiñuelas y trampas multimillonarias que están detrás del manejo del suelo han aflorado abruptamente a la luz de los medios de comunicación. Ello espoleado por promotores y propietarios de variado pelaje con la connivencia entusiasta de muchos políticos municipales elegidos supuestamente para manejar el interés común de los ciudadanos.
Por otra parte, el control de estas cuestiones se ha confiado a una burocracia especializada cuyo supuesto cometido fundamental es la tutela del interés general y la búsqueda del beneficio colectivo. Desgraciadamente en algunos casos, la corrupción alcanza también a funcionarios dispuestos a hacer las interpretaciones convenientes a cambio de las correspondientes dádivas con lo que la bienintencionada instrumentación urbanística queda deslegitimado.
En el último medio siglo, la vertiginosa evolución de las ciudades españolas ha estado ligada, en primer lugar, a un desarrollo económico fulgurante que ha necesitado crecientemente suelo para la implantación de todo tipo de actividades. El sector turístico ha tenido un papel relevante en la extensión urbanizadora de las islas y la franja litoral de este país, originando posteriormente una creciente apetencia de los ciudadanos del norte de Europa por establecer su residencia vacacional o de retiro en este extenso espacio de borde.
El proceso urbanístico consiguiente se ha intentado encauzar mediante la implantación paulatina de una legislación cada vez más rigurosa y compleja que ha establecido una densa armazón jurídica que también intenta atajar ansías y ambiciones de enriquecimiento fácil. En Canarias, están vigentes una docena de preceptos legislativos sobre la ordenación del territorio que no han logrado extirpar un mal manejo del suelo. Sin embargo, las leyes territoriales y los reglamentos que se han ido creando, definen una maraña irrespirable. Lo que algunos adjetivan como diarrea legislativa impide en la práctica llevar a cabo las tareas básicas de la ordenación urbanística, la consecución de un espacio urbano armonioso y equilibrado que funcione eficientemente.
Por el contrario, la planificación urbanística y la ordenación del territorio se han convertido en campos abonados para transacciones oscuras entre políticos y promotores que han ido despojando de capacidad de decisión a los verdaderos usufructuarios del espacio urbano, los ciudadanos de a pie. La especialidad de la urbanística en España se ha convertido en un espacio viciado en el que es muy difícil lograr mejoras reales en el uso y disfrute del territorio y donde la participación pública en los procesos de decisión está francamente coartada.
Hoy en día algunos abogan por abandonar definitivamente la realización de planes generales de ordenación urbana por considerarlos una tarea de casi imposible cumplimiento. Es algo a lo que hacía referencia recientemente el profesor José Fariña en una reflexión esclarecedora sobre la cuestión.

Seed bombing para el cultivo de trigo en terrenos no ajardinados. Periferia de una ciudad indeterminada. Foto: Torrion28, Flickr



Ante esta situación de deslegitimación de la ordenación territorial como actividad burocratizada algunos han optado por respuestas cínicas, y hasta simpáticas, en la denuncia de las prácticas irracionales y corruptas que se presentan en el manejo de nuestros terrritorios. Es el caso de las propuestas del arquitecto sevillano Santiago Cirugeda que desarrolla sus actividades en España y, también de las acciones del grupo londinense Guerrilla Gardening.
Meses atrás he entablado contacto con Santiago Cirugeda en el IV Foro de Urbanismo que se celebró en Murcia. Un encuentro extraordinario en el que se vio reflejado el fuerte proceso de mutación que está sufriendo especialmente la actividad de arquitectos y urbanistas. En su intervención en el Foro explicó algunas peculiares acciones orientadas a exacerbar las contradicciones del sistema legal urbanístico.
Cirugeda es una auténtica estrella que convierte sus trabajos en una especie de recurrente actuación teatral o circense y que va recopilando en su página de Internet
Recetas Urbanas que recomendaría visitar. Cuenta ya con muchos ejemplos de acciones interesantes que evidencian lagunas de la actual legislación urbanística así como los absurdos de algunas normativas aplicadas en los municipios españoles. La búsqueda de resquicios legales permite a este arquitecto apropiarse de espacios públicos mal utilizados o simplemente abandonados.
Una acción singular es la que desarrolló el año pasado en la isla canaria de Fuerteventura dentro del marco de una Bienal de Arquitectura y Paisaje. En el paradisíaco paraje de Cotillo al norte de la isla y sobre una urbanización turística clandestina que se apoyaba en un plan urbanístico ilegal, llevó acabo el desmontaje de una de las calles ejecutadas con el objetivo de hacer aflorar las contradicciones implícitas a un sistema legal disparatado. El trabajo lo tituló Plan de Recuperación del Territorio Majorero y Protección Especial de la Población Autóctona y se presentaba como un instrumento de ordenación supuestamente aprobado por el organismo que controla estas cuestiones en el archipiélago, la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio de Canarias.

El arquitecto Santiago Cirugeda ante su "obra"

La instalación en el lugar de grandes carteles en tres idiomas con sus correspondientes anagramas falsos de instituciones locales, indicando la posible implantación de una limitación a la población europea no autóctona de la isla desató protestas de posibles compradores ante las respectivas embajadas a pesar de que la urbanización era claramente clandestina. El texto central de la pancarta decía textualmente:

El uso extensivo del territorio por parte de una oferta turística desarrollada para la masiva inmigración europea (alemana principalmente), que ha llevado a la aparición y aumento del parque inmobiliario en la Isla, y la disolución y desfigure de la cultura majorera, evidencia la necesaria y urgente implantación del Plan Especial de Protección de la Identidad Majorera (PPIM), aprobado el 3 de Marzo del 2007, y que tiene como base fundamental para su desarrollo la siguiente normativa y en especial, la aplicación urgente de su artículo 7 (PPIM)

Y haciendo referencia a esa norma supuesta señalaba lo siguiente:

Art.7 PPIM Limitación de la población europea, no autóctona, en territorio majorero, según baremos marcados por directrices y acuerdos europeos vigentes. En ningún caso una comunidad de cualquier nacionalidad europea superará el 30% de la población residente en Fuerteventura. Comienzo Fecha de aplicación. Julio 2007.

Los atónitos visitantes locales ante la instalación artística

Pero lo más anecdótico ocurrió cuando destruyó parcialmente una de las calles de la urbanización clandestina con la connivencia de un operador local de movimiento de tierras al que ofreció una posible participación económica en las tareas de desmonte de las calles realizadas. En visita posterior de las autoridades locales y ante su asombro frente a lo ejecutado, la instalación artística desarrollada por el arquitecto, amenazaron con acciones judiciales por destruir una ilegalidad manifiesta.
Otro caso de acciones de hartazgo frente al secuestro de la participación ciudadana y en esta línea de clandestinidad es el que se refiere a la llamada Guerrilla Gardening. Me he encontrado con esta iniciativa de la Jardinería de Guerrilla hojeando el reciente suplemento del New York Times, titulado The Next City, dedicado a las arquitecturas emergentes. En principio, tal como tratan a este movimiento en ese periódico, parecería una de esas ideas bienintencionadas que se les ha ocurrido a unos ingleses disparatados. Sin embargo, en cuanto se profundiza un poco se observa que tiene muchísimos adeptos en distintas partes del mundo: Calgary, Turín o Los Ángeles, por ejemplo. Existen numerosísimas referencias sobre este tipo de acciones en la página de imágenes Flickr.
Según
Wikipedia, Guerrilla Gardening es jardinería política, una acción directa no violenta que se ha venido practicando inicialmente por personas relacionadas con el movimiento ambientalista. Se relaciona con la forma de tenencia del suelo, la necesidad de su reforma y la permacultura.


Ajardinamiento de parterres abandonados en Westminster Bridge. Londres, 2008

Incluso se han escrito varios libros sobre el tema. Richard Reynolds, un activista británico ha escrito On Guerrilla Gardening y define el heterogéneo movimiento como una práctica de la jardinería y el cultivo de plantas en terrenos ajenos sin permiso de sus responsables o dueños. Dice Reynolds en la entrevista del New York Times que esto es una historia política de gente que cultiva cosas donde no debe, desde los invasores hondureños hasta los artistas y estudiantes que bautizaron el término en Nueva York a comienzos de los años 70. Durante la crisis financiera, las autodenominadas Green Guerrillas empezaron a plantar en las parcelas abandonadas del Lower East Side, o recortaban setos con formas extrañas. Después de algunos enfrentamientos, la ciudad dio carta de naturaleza a muchas de estas plantaciones, creando el primer programa de jardinería comunitaria, reservando una parte de los terrenos abandonados como espacio libre antes de que se produjeran los clásicos procesos de gentrificación.

Chris Carlsson en su blog Nowtopia desde San Francisco habla también de estas cuestiones con un cierto optimismo muy americano:

Muchos jardineros consideran su trabajo como un hobby, pero las transformaciones urbanas desarrolladas por la generación previa de jardineros comunitarios no se pueden explicar como una tarea de simples aficionados. Al contrario estos jardineros están trabajando en la reforma de su entorno y sus propias vidas en sintonía con su visión del mundo, sus habilidades y una multidimensionalidad de acciones. Sus motivaciones son variadas pero una remuneración no está entre las prioritarias. Construir comunidad es un gran objetivo, que implica un variado rango de cuestiones, la necesidad de amistad, camaradería, ayuda mutua e intervención ecológica sobre el entorno próximo.


Un grupo de Jardineros Guerrilleros en Calgary, Canadá en plena acción. Foto: Grant Neufeld, Flickr

Pero lo importante de este asunto es que, en variados lugares del mundo desarrollado y con la participación de muchas personas, las propias comunidades se autorganizan frente a imposiciones cada vez más autoritarias al servicio de intereses que no tienen en cuenta las necesidades reales de la población.
No habría que desdeñar estas manifestaciones románticas. Expandamos acciones de bombardeo de semillas como las que realizan los guerrilleros jardineros a ver si algunos se dan cuenta que la democracia debe ampliarse a una mayor participación de todos los ciudadanos y que no es el secuestro de los bienes públicos para el beneficio de unos pocos.

sábado, 14 de junio de 2008

OTRA ALIMENTACIÓN POSIBLE

Según señalaba en un artículo reciente la economista italiana Loretta Napoleoni, en el mundo hay comida para todos. En algunos lugares tenemos una dieta sensiblemente mejor que en el pasado y los precios de los alimentos son los más bajos de los últimos cuarenta años. Pero sin embargo, 1.000 millones de personas padecen hambre.

Lo relevante es entender cuales son las causas de semejante contradicción. Una primera aproximación al entendimiento de esta cuestión la ofrece el propio título del artículo de Napoleoni,
Comida hay, pero a precio de petróleo. Sacando conclusiones de otro informe auspiciado por el Banco Mundial y Naciones Unidas titulado Evaluación internacional de la ciencia y tecnología agraria para el desarrollo, el problema del hambre relacionado con el acceso a productos agroalimentarios no se debe tanto a una posible escasez de producción, que no existe, como al coste final que implica su desplazamiento planetario. El precio de la energía necesaria para el traslado de bienes comestibles hace inaccesible económicamente algunas producciones básicas para la alimentación de la población en los países más pobres.
En el mundo desarrollado se ha impuesto un modelo de alimentación altamente homogeneizado, que se basa en el transporte masivo de productos cultivados en sitios muy lejanos. El sistema se apoya en una alta eficiencia funcional a partir de cadenas logísticas muy sofisticadas que al menor fallo generan pánico masivo como el ocurrido estas semanas atrás en España, a raíz de una huelga salvaje del sector del transporte.

The greenhouse project. Una apuesta por la agricultura local en Johanesburg. Inhabitat

El aumento acelerado del precio del petróleo y la transformación de la agricultura tradicional hacia una producción altamente tecnificada, totalmente orientada a la exportación a los mercados mundiales, ha originado en el último siglo la desaparición de las prácticas agrarias destinadas a los mercados locales. Las pequeñas plantaciones y granjas han ido siendo sustituidas paulatinamente por explotaciones cada vez más centralizadas en las que la participación de la mano de obra también ha ido disminuyendo inexorablemente hasta convertir al sector agrícola en un epígrafe casi marginal de la economía de muchas regiones y lugares.
El cambio de tendencia en el último lustro que ha supuesto el desmesurado incremento del coste de los combustibles fósiles, algo que va a ir a más según señalan los expertos, está dando al traste con un sistema de distribución basado en la disponibilidad de una energía muy barata. El constante aumento de los combustibles y de la electricidad está dificultando progresivamente la eficacia de los mecanismos existentes para el control, acumulación y distribución de los productos alimentarios a escala mundial.
En estos momentos de crisis, las alarmas están sonando en muchos y distantes lugares en los que la población está intentando entender en un primer momento lo que está pasando. Sin embargo, la paralización de los estamentos políticos y la ineficacia de muchas administraciones públicas para valorar efectivamente la magnitud del problema requerirían que se produjera rápidamente una toma de conciencia global que catalice los cambios que será necesario realizar a nivel de cada localidad o región para contrarrestar la inviabilidad del sistema alimentario.
Sin embargo, las inercias sociales son tan fuertes que en este intervalo de parálisis es fundamental recopilar y difundir iniciativas que pueden ayudar a un cambio de mentalidad respecto a la producción y distribución de los alimentos para orientar su adquisición colectiva de una manera más sostenible.
Según un trabajo reciente titulado Hacia un cambio radical del modelo alimentario y publicado en
Le Monde Diplomatique, tres criterios deberían ser los que deberían tenerse en cuenta para apoyar otro tipo de producción agrícola y ganadera.
En primer lugar, el ecológico para que se evite la gran contaminación que producen los abonos y pesticidas que caracterizan las producciones industriales actuales. También es necesario considerar la perspectiva sanitaria, tratando de generar el modo de alimentación más adecuado al mantenimiento de una buena salud general de la población. Y en último término, considerando la atenuación del impacto que sobre el territorio, la cultura y la idiosincrasia de los lugares, ha ejercido una forma de distribución de los bienes de consumo altamente depredadora.
Lo anterior no puede significar la recuperación romántica de formas de producción del pasado. La agricultura futura debería ser más próxima y estar influida por la aplicación de los últimos conocimientos científicos que señalan la insostenibilidad de los modelos productivos masivos, ligados a una gran contaminación de suelos y acuíferos así como altamente insaludables debido al añadido de todo tipo de aceleradores químicos. Comer menos carne, reducir la importación de productos no estacionales y relocalizar con criterios de proximidad en todo lo posible la producción agrícola y ganadera deberían ser objetivos a asumir cultural y colectivamente.
En algunos lugares se están experimentando ya alternativas que resultan altamente innovadoras y estimulantes sobre otras formas de producción alimentaria. Un ejemplo es la propuesta denominada
Comunity Supported Agriculture (Agricultura Soportada Comunalmente), aparecida en el portal profesional americano Planetizen.
Granjeros locales de la East Lake Comunity Development. Decatur, Georgia. Planetizen
Greg Ramsey es un arquitecto de Atlanta que está trabajando con notables resultados en este campo. Propone un nuevo tipo de comunidad urbana que integra la actividad agrícola como parte fundamental del diseño urbanizador. Presenta un ejemplo denominado Gaia Gardens, situado en una parcela de 8 hectáreas que preserva el 60% de la superficie disponible para jardines y cultivos al servicio de la comunidad. Lo más interesante es el sistema organizativo por el cual los residentes han contratado a un equipo formado por agricultor y granjero a tiempo completo para el mantenimiento de la producción y el suministro de productos frescos a los residentes. El sistema permite la venta al mercado local del excedente de legumbres, fruta, leche, etc. de una manera que es posible su mantenimiento económico sin un excesivo coste.
Ordenación del East Lake Commons Development, Village Habitat Design
En Europa, existe también una larga tradición de huertos comunitarios localizados en las ciudades en los que se llevan a cabo tareas agrícolas como hobby de residentes en barrios densamente poblados. En Barcelona, el Departament de Parcs i Jardins se han puesto en marcha desde 1997 varias iniciativas de este tipo, tendentes a proporcionar pequeños terrenos para el cultivo en régimen de alquiler y destinados a diversos colectivos de vecinos. El cultivo de vegetales y flores es protagonista de estos pequeños parques utilitarios que actualmente utilizan jubilados para entretener su tiempo libre. En un futuro podrían servir también como recurso básico para la obtención de alimentos más baratos que los importados a través de los sistemas convencionales de distribución.
Entre otros huertos de carácter comunitario, en el distrito de Gracia de la ciudad de Barcelona, se ha generado
L’Hort de l’avi (el Huerto del abuelo), próximo al mundialmente famosos Parque Güell del arquitecto Gaudi, que se compone de parcelas entre 25 y 50 m2. Cuentan con los apoyos necesarios para facilitar las prácticas agrícolas a los usuarios, tales como armarios individuales para aperos, vestidores y área de descanso con servicios de apoyo, etc.
Entre los requisitos para participar en esta iniciativa catalana, la administración de parques exige pasar un período de prueba de 6 meses así como realizar una producción biológica sin fertilizantes, abonos ni plaguicidas. El arriendo de las parcelas es por un período máximo de 5 años y entre otros requisitos tienen preferencia los habitantes de los barrios más próximos.

Huerto en el barrio de Ofra. Del portal de noticias: Lo que pasa en Tenerife

En mi ciudad también se ha producido algún tímido intento liderado por los propios vecinos para hacer este tipo de actividades como el que se ha presentado recientemente en el barrio de Ofra. Varios jóvenes de una manera voluntariosa y anecdótica han puesto en cultivo algún jardín abandonado de su entorno.
Aunque la implantación de huertos urbanos pudiera realizarse de una manera masiva, probablemente no sería un sustituto adecuado a las formas industrializadas de producción de comestibles. No obstante, en una situación de cambio como la actual no debería desdeñarse cualquier alternativa que suponga un paliativo al incremento acelerado de los costes del acceso a los alimentos.
Es necesario tomarse más seriamente esta posibilidad si se considera que los costes de transporte de todo tipo de mercancías, se han incrementado desaforadamente en los últimos tiempos. En un lapso de 5 años el precio de referencia del barril de petróleo Brent ha pasado de 20$ a 140 Dólares y algunos expertos estiman que a lo largo de este año su precio puede fácilmente doblarse.
En una situación de altísimo coste de los combustibles habituales como la que existe, el transporte masivo de mercancías se está viendo seriamente afectado. En consecuencia, el desplazamiento global de alimentos es uno de los ámbitos más afectados por la necesidad de grandes cantidades de energía para transportar importantes volúmenes con un alto peso de productos agrícolas y ganaderos, haciendo cada vez más insostenible el modelo de producción y distribución que se ha desarrollado en el último siglo.

viernes, 6 de junio de 2008

LA ARQUITECTURA DEL PODER











Cómo los ricos y poderosos dan forma a nuestro mundo
Deyan Sudjic
Ariel. Barcelona 2007

La arquitectura ha estado, de una manera u otra, casi siempre ligada al poder. Eso sí, con un carácter subalterno, como instrumento para reforzar el alcance ideológico de la dominación. Este curioso libro incide en esta cuestión, hace un repaso a la experiencia de la arquitectura contemporánea para desenmascarar la retórica y los mecanismos con los cuales algunos arquitectos venden su trabajo como algo esencial en la conformación del espacio de nuestras ciudades.

El autor, Deyan Sudjic, tiene a sus espaldas una trayectoria notable como crítico de arquitectura. Ha dirigido la revista italiana Domus y en 2002 dirigió la famosa Bienal de Arquitectura de Veneciay es actualmente director del Design Museum de Londres. Sudjic, en otro libro esencial de 1992, The 100 Mile City, diseccionó el devenir de algunas ciudades que han mutado de una manera extraordinaria a partir de los años 80 del siglo XX. En ese trabajo describía el papel que han pasado a desempeñar metrópolis como Londres, Tokio, Nueva York o Los Ángeles, cuyas características económicas y su creciente especialización productiva en la cúspide del sistema global son fundamentales para entender el devenir de la evolución de determinados artefactos arquitectónicos que pueblan nuestra contemporaneidad, tales como museos, centros comerciales, aeropuertos, etc.
En La arquitectura del poder, realiza un recorrido por los paisajes habituales de la política y la riqueza en los que se define el espacio contemporáneo y como los arquitectos tienen que lidiar con múltiples obstáculos para llegar al contacto directo y la seducción de los que dirigen realmente este universo. caracterizado por la ambición y la egolatría más execrable. Presenta al arquitecto como un personaje que ha mutado desde su misión primitiva como máximo experto en el mundo de la construcción hacia un papel cada más sutil de consejero estético y encauzador de las megalomanías de los poderosos.
La actividad de la arquitectura considerada como experiencia artística tiene que ver con la necesidad ineludible de contar con un patrocinador antes de empezar la propia obra. El arquitecto es un artista a la búsqueda de una clientela capaz de financiar sus conceptos sobre el espacio. Aquellos situados en lo más alto de la experiencia arquitectónica de nuestros días venderán su alma con tal de poder construir su proyecto estético y con ello realizar sus ambiciones personales.
En el pasado, y también en el presente, la clientela fundamental estaba constituida por los que manejan recursos suficientes para hacer del cobijo esencial algo más que mera construcción. Reyes y notables de la corte, sacerdotes, nobles, generales, etc. en un pasado histórico dieron trabajo al archi tekton, el primer obrero. Como se desprende de la etimología de la designación profesional: aquel que tenía el conocimiento más profundo y extenso del proceso para construir los palacios, los templos y las tumbas.
Por el camino de la historia, el arquitecto ha ido perdiendo gran parte de sus atributos y conocimientos para ir centrándose en una supuesta esencia de la arquitectura y dejar a otros, responsabilidades fundamentales. Por ejemplo, la ingeniería ha ido asumiendo paulatinamente cuestiones relevantes que condicionan completamente la arquitectura sin que haya habido una conciencia clara del proceso. Actualmente, todo ello ha conducido a que los arquitectos sean unos meros productores de símbolos, imágenes y decorados con una ignorancia extrema sobre la forma en que esos posibles edificios se sostienen y se construyen. Por no hablar de cómo se manejan los presupuestos y la financiación de las obras.
En la arquitectura del poder, Sudjic elige a personajes destacados para explicar la impresionante mutación que se ha producido en esta disciplina a lo largo del siglo XX. Un primer ejemplo relevante es el que proporciona Albert Speer y su relación con Adolf Hitler en la construcción de sus delirios arquitectónicos.

Patio de la nueva Cancillería. Albert Speer, Berlin 1938

Speer, tal y como se desprende de este libro y de la lectura de su propia autobiografía quizás más aun, fue siempre un extraordinario manipulador de la egolatría de los poderosos, con un conocimiento extremo de la psicología de sus clientes. Contaba con una gran capacidad para la organización que le llevó finalmente a dirigir la producción del armamento en la fase final del III Reich. Pero lo más relevante era su gran capacidad de seducción y disimulo que transformó en un arma imbatible para lograr construir tanto su arquitectura como presentar siempre una imagen personal favorable. Una serie de episodios que se relatan van definiendo el carácter y las estrategias del arquitecto hasta llegar a su culminación, cuando tras salir de la prisión de Spandau, intentó corregir los datos existentes sobre él mismo en los Bundesarchiv para presentarse ante la historia de la manera más favorable. Para ello, y según se relata, intenta sobornar a un funcionario para lograr la sustitución de su diario personal como inspector general de edificios del Reich por una versión más edulcorada.
Hay que recordar que, tras la II Guerra Mundial, Speer fue el único acusado del famoso proceso de Nuremberg que no fue condenado a muerte o cadena perpetua. Ello refleja la gran capacidad de auto representarse de la manera más conveniente y de lo cual su autobiografía es un esfuerzo insuperable.


EUR 42. Obra magna de Mussolini

Muchos otros ejemplos del seguidismo de la arquitectura hacia el poder autocrático se reseñan a lo largo del libro. Estrategias de la arquitectura que contribuyen al refuerzo ideológico de las más execrables dictaduras como las que han representado Stalin en la Unión Soviética, Mussolini en Italia o el general Franco en España. Con ellas, se ilustra el importante papel que la arquitectura tiene en la formalización física de la propaganda contemporánea. Como dice Sudjic:

La construcción no solo tiene la finalidad práctica de dar cobijo, ni la de crear las infraestructuras modernas de un estado. Aunque pueda parecer anclada en el pragmatismo, es una expresión poderosa y extraordinariamente reveladora de la psicología humana. Es un medio de hinchar el ego humano a la escala de un paisaje, una ciudad o, incluso una nación.
Refleja las ambiciones, las inseguridades y las motivaciones de los que construyen y, por eso, ofrece un fiel reflejo de la naturaleza del poder, sus estrategias, sus consuelos y su impacto en los que lo ostentan


Como se puede leer, para Sudjic la arquitectura tiene un papel fundamental en la formalización de la nacionalidad como concepto político formulado como mecanismo para la conquista del poder. Según el autor, la creación de la imaginería de un Estado y su aplicación con éxito en el territorio más extenso posible puede considerarse como una táctica de guerra librada por otros medios. Si un país no cuenta con sus propios símbolos nacionales puede conseguir una suerte de gloria reflejada adoptando el estilo de una potencia declaradamente victoriosa, que sea sinónimo de eficacia, valor y éxito.
Por ello en algunos países, los arquitectos son una especie de héroes nacionales que han contribuido a la forja de la identidad nacional. Es el caso de Le Corbusier para los suizos, que lo homenajean en sus billetes. O el de Alvar Aalto para los finlandeses, Gaudí en Cataluña o Mackintosh en Escocia que, finalmente, han devenido en iconos de la imaginería popular representando rasgos sobresalientes de las naciones respectivas.
El problema central del momento actual se plantea en como construir una identidad local o empresarial en una era de incertidumbres. Y ahí volvemos a tener en el centro de la escena a los arquitectos como constructores de imágenes y simbologías que la población experimenta y percibe en el mundo de lo físico.
Pero es que la arquitectura también se ha convertido en una herramienta poderosísima para el marketing de las ciudades y la expresión de la riqueza, el poder asociado a políticos de todo pelaje, así como el buscado por los magnates de los negocios y las finanzas. Y es que la arquitectura tiene un valor simbólico fundamental, desencadena reacciones emocionales en el plano social y, por ello, debe considerarse una de las formas más poderosas en la comunicación de masas.
En los últimos cincuenta años, un espacio específico de esta construcción de las identidades contemporáneas lo representan y han representado las sedes políticas representativas de las instituciones democráticas. El autor se fija en el fracaso que supuso para Nelson Rockefeller, gobernador de Nueva York en los años 60, la construcción en Albany de la nueva sede del estado a imitación de la Brasilia de Lucio Costa y Oscar Niemeyer. Allí, el esfuerzo de Wallace K. Harrison no estuvo a la altura de la grandilocuente preocupación de su cliente en su intento de proyectarse como una figura política de alcance nacional.
Las tipologías arquitectónicas que aplican políticos y dirigentes empresariales para la implantación de esta nueva idea del poder asociada a las ciudades y a los conglomerados económicos son muy diversas. Sudjic se centra en una serie de ejemplos representativos. Como por ejemplo, el aeropuerto, la estación para el tren de alta velocidad, el rascacielos, el museo o el centro cultural con auditorio.
Sobre los museos y centros culturales, hace una reflexión muy esclarecedora de las motivaciones de la clientela que los encarga. En el libro se presenta a uno de los arquitectos que más han contribuido a la construcción de este tipo de edificios: Renzo Piano se ha convertido en el arquitecto favorito de los ricos que buscan la inmortalidad. Las raíces del museo moderno, por mucho que se relacione con valores progresistas, están en dos de los impulsos humanos más fundamentales, desafiar a la muerte y glorificar el poder. El museo es la síntesis del santuario y el monumento.
A Santiago Calatrava, un arquitecto que trabaja masivamente en este campo, lo presenta como la versión oscura y kitsch de la inventiva juguetona de Frank Gehry y que, en realidad, ha renunciado a diseñar edificios para concentrarse en la producción de iconos. En relación al auditorio que Calatrava ha proyectado para mi ciudad, Santa Cruz de Tenerife, se señala con un desprecio excesivo que es el clásico proyecto icónico, un edificio cultural, diseñado con una importante subvención de fondos públicos, con la clara intención de conseguir que una ciudad desconocida salga en las páginas de las revistas de las compañías aéreas.


Auditorio de Tenerife. Santiago Calatrava, 2002


Los rascacielos representan otra aproximación a la construcción de la identidad de los lugares con el apoyo de los empresarios locales. Son iconos que fomentan la sensación de identidad de regiones amplías necesitadas de promoción económica y de obtener con ello, una presencia destacada en los medios y ante el resto del planeta. La frase que presenta a una ciudad como sed del edificio más alto del mundo ha ejercido en los dos últimos siglos una atracción popular muy potente.
Finalmente, Sudjic señala uno de las incognitas que más acongojan a las elites dirigentes del dinero y la política: El problema es que dado lo extraña que es buena parte de la arquitectura contemporánea, ¿cómo pueden los clientes saber que su accidente de trenes, su meteorito o su platillo volador en concreto va a ser el hito que buscaban y no la pila de basura que en el fondo sospechan que es?

Museo Guggenheim de Bilbao, Frank Gehry. Foto: José Luis RDS, Flickr