sábado, 30 de mayo de 2009

UN NUEVO ANIVERSARIO

Pareja de tajinastes blancos, especie endémica de las islas Canarias, que han florecido este año en mi jardín
En estos días se cumplen dos años desde que empecé a publicar mis textos en esta plataforma de multitudes que es Internet. De repente ha pasado otro año y es que el tiempo para la gente de mi edad se encoge enormemente y se hace cada vez más escaso.

Durante este último año, he procurado presentarles a ustedes una reflexión personal cada semana sobre las cosas que me entretienen y me preocupan. Fundamentalmente, urbanismo, arquitectura, diseño paisajístico, etc. En la práctica forman parte de las ocupaciones a las que he dedicado bastantes años de mi vida. También he comentado noticias de actualidad, e incluso he hecho algunas piezas jocosas. Todo ello siempre teñido por el acento de esta actividad profesional caleidoscópica que realizo.

<---Con el paso de las semanas y los meses me he ido decantando cada vez más hacia la arquitectura y la ordenación de las ciudades, todo ello visto desde una perspectiva insular. Ello ha quedado ya reflejado en el volumen de artículos publicados donde los que se refieren a estos temas son ya una mayoría destacable.
Me preocupa la creciente espectacularización de la arquitectura y el empleo indiscriminado de técnicas de mercadotecnia para imponer visiones reaccionarias y personajes deleznables que no contribuyen a una mejor aplicación social de esta disciplina. La colonización por las grandes firmas mundiales y sus estrategias de marca ha ido imponiendo unas obras cada vez más absurdas y teñidas por el despilfarro como canon de la arquitectura en los países avanzados.
La pulsión social y artística de la arquitectura, su carácter como una de las bellas artes, ha sido tergiversada en aras de una creciente estetización de la realidad, una deriva emparentada con la publicidad y la propaganda política. El problema que supone la implacable transformación espectacular de la arquitectura se ha incorporado a mis reflexiones en algunos textos. Ese fue el caso de aquel artículo titulado La arquitectura ¿una especialidad del marketing?, que hizo enfadar a alguno o aquel otro sobre Los arquitectos como marcas de consumo, que tuvo una gran audiencia en su momento.
He querido presentar críticamente algunas obras de arquitectura, realizadas en mi ciudad o que he visto en algún lugar. Y en ello me he guiado siempre por una máxima que creo fundamental que consiste en conocer personalmente esos edificios o lugares que definen y enmarcan la arquitectura. Para realizar una valoración arquitectónica me parece básico vivir el lugar, recorrer los espacios y sentir como se usan.
Es lo que hice en el caso de dos trabajos terminados en Tenerife del equipo suizo Herzog y deMeuron, la reforma de plaza de España y el centro cultural Tenerife Espacio de las Artes que han contribuido (con sus aciertos y sus fallos) a mejorar enormemente la calidad del equipamiento colectivo de mi ciudad.
Así mismo, me parece apasionante conocer cuales son las actuaciones más innovadoras en esa tarea hercúlea que consiste en la orientación de la transformación de las ciudades, el urbanismo y la planificación territorial. Ahí ha sido un gran aporte para mí, el seguimiento de lo que se hace en sitios como Estados Unidos, Holanda o, incluso, lo que ocurre en algunas ciudades españolas como Zaragoza, Barcelona o Madrid, unos referentes claros para todos los que vivimos en este pais.
Desde mi ignorancia y atrevimiento, he ido glosando también algunas publicaciones sobre economía e, incluso, sobre política. Es el caso de mis comentarios sobre libros que he leído y en cuyo espejo me veo como alguien al que han convencido de la necesidad de recuperar posiciones un poco más autárquicas y éticas. Entre ellos, destacaría La globalización de la pobreza de Eric Reinert, El desgobierno de lo público de Alejandro Nieto y El crack de 2010 de Santiago Niño.
De acuerdo a los que se expresa en esos textos, vivimos en un contexto de injusticias globales, de las que somos partícipes y responsables también; junto a una creciente corrupción y rapiña de los bienes colectivos, ejercida por minorías a las que es cada vez más difícil identificar y desenmascarar. A ello se añade un problema prácticamente irresoluble que consiste en el descontrol colectivo de un sistema económico cada vez más complejo y opaco. Creo entender que en un espacio finito como el que representa ya el planeta, el consumo indiscriminado de recursos nos conduce hacia una catástrofe o, más probablemente, a una nueva extinción como aquella de la que nos hablan los especialistas en las eras arcaicas.
Últimamente, he incorporado algunas notas autobiográficas en las que he rememorado pasajes de mi vida relacionados con mi formación. La escritura de estos episodios ha sido un ejercicio muy gratificante; aunque a veces, la memoria hace que todo se tiña con un halo entre melancólico y mitificado. Al fin y al cabo, escribir es relatar: construir una suerte de ficción personal sobre los famosos hechos objetivos. A este respecto, he hecho dos incursiones sobre mis recuerdos que han tenido una acogida dispar: una sobre las primeras lecturas que tuve relacionadas con la arquitectura y otra sobre un viaje al centro de Europa que realicé para ver varios edificios de Le Corbusier. Curiosamente, la primera despertó un alto interés, mientras la segunda, ha pasado sin dejar casi rastro estadístico.
Todo esto realmente es un esfuerzo egoísta porque disfruto enormemente con ello. En cierta manera, me alegra haber tenido este arranque de disciplina que me obliga a escribir una vez a la semana, ya que me ha permitido a lo largo de este lapso ir desgranado y organizando ideas y argumentos sobre las que he ido reflexionado durante un tiempo ya largo.
Lo realmente valioso para mí, es que el número de lectores de este semanario de arquitectura continúa incrementándose paulatinamente. Así, según esa maravilla de las estadísticas gratuitas que se ofrecen en la red (gracias, statcounter.com), en 2007 accedieron a esta página alrededor de 3.000 personas, en 2008 aumentaron a 30.000 y en lo que va de 2009, 24.000. Una audiencia sorprendente, que ha accedido ya a más de 85.000 páginas. Como último dato, el número de entradas a este sitio de la red ha alcanzado las 10.000, en este último mes de mayo, en una progresión ascendente que empezó con 300 en el verano de 2007 y sigue creciendo con regularidad. .
En un principio, el grupo de lectores que accedían a este espacio estaba probablemente muy relacionado personalmente conmigo. Con el paso de los meses, han ido llegando un mayor número de personas y percibo que el grueso de los que me leen ya no solo no son de las islas Canarias, sino que ni siquiera son españoles. Una gran parte de los que se conectan aquí son latinoamericanos, de Argentina, Colombia, Mexico, Chile, Perú, etc.
Es significativo que los hispanos de Estados Unidos apenas entran en esta página, constituyendo un universo poblacional relativamente importante. Me supongo que aquel que vive en América del Norte considera como un hecho cultural incontrovertible que las referencias informativas e intelectuales provienen solo y necesariamente de lo escrito y publicado en inglés.
Poco a poco he intentado ir mejorando la presentación y prestaciones de este espacio. Y es una cuestión curiosa el servicio que suponen esos artilugios que se ofrecen gratuitamente para ello en la red, los denominados widgets. La inserción de un ingenio de estos, orientado a generar una valoración del interés de lo publicado mediante la puntuación de cada artículo con estrellas, constituye una anécdota al respecto. Lo instalé con el objetivo de conocer cuales eran los temas que interesaban, pero sorprendentemente al cabo del tiempo fue colonizándose progresivamente por una publicidad intrusiva que yo no quería. Finalmente, tuve que desinstalarlo.
Porque una cosa que me parece fundamental de Internet es que el contenido que una gran mayoría aporta a través de esta red global se oferta gratuitamente, por amor al conocimiento y a la divulgación de las ideas. Y para los que lo hacemos, nos parece detestable que alguien pretenda rentabilizar el esfuerzo realizado por la multitud, un material al que los profesionales y expertos tildan de ignaro. Pero desgraciadamente, la mutación en curso es de tal calibre que mejor sería que intentáramos entender lo que ocurre y participar. Es muy probable que a partir de ahora conceptos como trabajo y remuneración tengan que reenfocarse de una manera distinta a la que estábamos acostumbrados.
Es algo que ha expresado de una manera clarividente Clay Shirky en un libro fantástico, Here comes everybody en el que se reflexiona extensamente de qué va toda esta transformación en curso. Sí, porque aquí venimos todos, nosotros aficionados a muchísimas cosas; que hacemos las cosas porque nos apetece. Como en Wikipedia, esa magnífica enciclopedia gratuita que ya ha desbancado categóricamente a la Encyclopedia Britannica y tantos otros servicios gratuitos extraordinarios.
Y según Shirky, la razón para todo esto es que a la gente le gusta consumir información, desde luego, pero también producirla (“mira lo que he hecho”) y le gusta compartirlo (“mira lo que he encontrado”) Y lo que ocurre en este momento es que ahora disponemos de medios que permiten ambas cosas, hacer y compartir, al igual que consumir. Así que aquellas capacidades que habían permanecido secuestradas están reapareciendo y son ofrecidas mayoritariamente de una manera gratuita. Quizás sea un poco iluso, pero eso es lo que mueve a mucha gente en estos momentos. Frente a un mercantilismo parasitario de los derechos exclusivos de copia, esta apertura global de la información y los contenidos está significando que aquellos que están perdiendo su monopolio remunerativo, estén asustados. Debido, entre otros, a Creative commons, otra maravilla que permite compartir creaciones sin que ello signifique necesariamente pagar derechos de autor al que las disfruta.

Muchas gracias por seguir accediendo aquí y compartiendo conmigo estos temas e intereses que tanto me alegran la vida. Intentaré seguir aportándoles otra temporada más descubrimientos y reflexiones sobre ellos. --->

domingo, 24 de mayo de 2009

UN PERIPLO POR EL CENTRO DE EUROPA

Uno de los vitrales del muro curvo de la Capilla de Ronchamp de Le Corbusier. Foto: Scarletgreen, Flickr

Hace ya 35 años hice un viaje a varios países europeos, aprovechando ese billete llamado Inter Rail que permite viajar sin restricciones durante un mes, utilizando las distintas redes de ferrocarriles nacionales. Surgió del deseo irrefrenable de conocer en vivo algunas obras relevantes de la arquitectura contemporánea. Este es la narración de lo que me aconteció en aquellos días.

Dice Claudio Magris en su libro El infinito viajar de 2005, una magnífica recopilación de relatos de lugares y visitas, que cada cual atraviesa un lugar con un ritmo particular. Unos van deprisa, otros remolonean. El paisaje es estratificación de tierra y de historia. No es solo naturaleza y arquitectura, golfos, bosques y casas, senderos de hierba y de piedra; es también y sobre todo sociedad, personas, gestos, costumbres, prejuicios, pasiones, alimento, fez.

<---Solo con la muerte cesa el status viagiatoris del hombre, su condición natural de viajero en constante búsqueda de las razones profundas de la existencia, recuerda también el gran teólogo católico, Karl Rahner. El viaje es un experiencia personal que nos retrotrae a aquellas épocas remotas en las que la humanidad recorría incansablemente las sabanas en la persecución de sustento. Algo parecido a uno de esos cuentos personales de Magris, en las que se exponen impresiones personales ligadas a la cultura, es lo que pretendo transmitirles en este mi viaje por la Mitteleuropa a la que siempre se refiere el escritor de Trieste, o más precisamente, en mi caso, a le centre de l’Europe. En ese viaje de 1972, que realice en escasos tres días entre Suiza, Francia y Alemania, puedo decir que empecé a apreciar el valor de la arquitectura.
A veces algunos lugares te hablan con intensidad y claridad exponiéndote algo que te resulta inesperado. Puede ser el resultado de la poesía, aquél lenguaje que nos une a los hombres que nos han precedido. Mi historia comienza en verano en la pequeña ciudad de Lausanne, frente al lago de Leman en la Suiza francófona, a la que habíamos acudido a disfrutar de la hospitalidad de la hermana de uno de mis compañeros de viaje. Ella hizo de cicerone para nosotros y nos enseñó algo de las pintorescas costumbres locales en una época en que, en España, estábamos en unas condiciones económicas y culturales sensiblemente diferentes. Recuerdo que visitamos Ginebra la ciudad de Calvino, cuyo escueto busto conmemorativo visitamos en una recoleta plaza.
Este fue un periplo que hice también en la soledad de mis pensamientos, cuando decidí abandonar a mis amigos por unos días y visitar algunas obras de Le Corbusier en ese territorio ambiguo de frontera situado al Este de Francia. En Ginebra pude acercarme también a una de las primeras obras de Le Corbusier, la Maison Clarté. Un edificio residencial de una claridad espacial intachable, que aun hoy en día conserva su carácter. Un volumen simple en el que predomina la preocupación por mejorar el entorno doméstico, basándose en herramientas simples y de sentido común, como la limpieza volumétrica de las estancias, el control de la luz y una adecuada relación con el paisaje urbano circundante. La Maison Clarté es una obra que ha aguantado con dignidad el dictamen del tiempo y en la que los toldos rojizos son unos elementos que le conceden una apariencia característica. En su zócalo curvo de piezas de pavés se insertan tiendas que ofrecen una escala amable de contacto con la calle. También aparece uno de aquellos característicos pórticos de hormigón que definen el acceso a muchos edificios de Le Corbusier. En aquel momento, la organización en dos plantas de las viviendas le pareció genial a un inexperto estudiante de arquitectura acostumbrado a las casas convencionales de su tierra.
Cargado con mi mochila y saco de dormir abandoné la seguridad de la estancia que me acogía para adentrarme en un territorio del que desconocía casi todo: el idioma, las costumbres, los lugares. Por no conocer ni sabía donde se encontraban aquellos edificios de los que había visto unas fotos impactantes en color de un pequeño libro de un italiano (siempre los italianos me precedían), Vittorio Franchetti Pardo, dedicado a la divulgación popular de la obra del arquitecto. Era una simple guía, titulada Le Corbusier de la serie Los diamantes del arte y publicado en 1967 por la editorial Toray-Sadea.
El espacio ceremonial de la capilla del Convento de la Tourette. Foto: Doctor Casino, Flickr
<---Lo que si sabía a mis diecinueve años es que el convento de La Tourette se había construido en las cercanías de la ciudad de Lyon, por encargo de unos monjes dominicos, escasos años atrás. Y Lyon estaba a 150 kms de Ginebra y Lausana, donde me encontraba.
Así que me planté en la oficina de información de la estación Perrache de Lyon con mi escueto equipaje, después de un pequeño viaje en tren desde las orillas del lago de Leman. Allí traté de indagar cuales eran las localizaciones de aquellas obras de Le Corbusier que más me sonaban, el convento de La Tourette y la capilla de Ronchamp. Mi interlocutora no imaginaba de qué le hablaba aunque intenté explicárselo en inglés y castellano. Después de múltiples conversaciones con otros compañeros y consultas a guías, supimos finalmente que el desconocido monasterio se encontraba en un pequeño pueblecito a las afueras de la ciudad llamado Eveux sur l’Arbresle, al que se podía acceder en tren en dirección a Roanne. También me informaron amablemente sobre el camino para llegar a Rochamp, situado más al norte, casi en Alemania. Así que después del almuerzo me dispuse a coger mi transporte, llegando al destino cercano hacia el atardecer.
Eveux es un pequeño caserío en la campiña del país de l’Arbresle, junto a un afluente del río Ródano. En mi ignorancia juvenil ni me había planteado donde se podía dormir en un sitio así. Preguntando a personas del lugar me sugirieron un camping que, casualmente, se encontraba en las proximidades de mi objetivo.
Llegado a las instalaciones que me recomendaron, solicité un lugar para dormir y cual no sería mi sorpresa cuando me encontré frente a una pequeña parcela de terreno de 5 por 6 metros con un pequeño enchufe por todo equipamiento. Allí dejé mi mochila al atardecer, embargado por un sentimiento de perplejidad. Unas horas más tarde, tras el oscurecimiento nocturno, extendí mi saco sobre el suelo y me dispuse a pasar la noche de aquella extraña manera, rodeado de roulottes y casetas.

La silueta del Convento de la Tourette, visto desde el camino de acceso. Foto: Minke Wagenaar, Flickr

La luz del amanecer se presentó pronto sobre unas montañas próximas y después de asearme en el baño común, recogí mis cosas y me dispuse a recorrer el corto trayecto hasta el vecino monasterio de la Tourette. Me adentré en un pequeño bosquecillo por un camino rural de tierra, a través del cual vislumbré enseguida la característica silueta del edificio, coronada por su campanario de hormigón.
Me encontré la conserjería a la entrada, un lugar compuesto por unos módulos de formas orgánicas situado al cruzar, otra vez, uno de esos umbrales de hormigón, tan parecido a tantos otros portales que señalan la entrada a los edificios de Le Corbusier, como aquel que precede a la Cité de Refuge de París y, por supuesto, el que existía en la Maison Clarté. El espacio de la entrada incluía también un pequeño banco, preparado estratégicamente para recibir al cansado caminante.

Banco en el acceso al convento. Foto: Minke Wagennar, Flickr

En ese momento, los monjes desayunaban en el refectorio pero, muy amablemente, me dejaron circular por su interior sin problemas. Al recorrer los pasillos del claustro en U, entré en la famosa capilla cúbica sobre basamento en cruz y cubierta piramidal. Una de las cosas que más me gustaron fue aquella relación tan magnífica de los espacios interiores con las vistas del paisaje a través de aquellas ventanas de hormigón ritmadas musicalmente. Casi se podría decir que La arquitectura es la solidificación de la música, de acuerdo al gran Víctor Hugo. De alguna manera se palpaban las ideas musicales de Iannis Xenakis, un ingeniero y músico que trabajó con Le Corbusier, considerado uno de los creadores del movimiento estocástico sobre el que, años después, descubriría su participación en la formalización del Modulor.
Ver la austeridad de las celdas me reconfortó, en el pensamiento sobre lo poco que se necesita para llevar una vida de plenitud espiritual y personal. La iglesia me pareció también un espacio ceremonial muy adecuado al carácter monacal de sus usuarios. Un prisma monumental de hormigón; un espacio de una austeridad espartana en la que se recurría apenas a la introducción de elementos figurativos, junto a un lacónico mobiliario reducido a los bancos y el altar.
Sin embargo, el espacio que me causó mayor impacto fue la capilla semienterrada junto a la iglesia en la que los monjes celebraban cada mañana su primera misa bajo los lucernarios de colores puros, rojos, amarillos y azules. El edificio de reciente factura entonces -en aquel momento tenía escasamente una docena de años- producía un impacto extraordinario y se insertaba con una gran sabiduría en el lugar. Su lenguaje era de una gran sobriedad, expresando así poéticamente y de una manera magistral la visión del mundo que tenía la congregación que habían sido los clientes del arquitecto
Años después me enteraría que el propio convento disponía de una hospedería para los peregrinos y visitantes. Hoy, el lugar se encuentra prácticamente abandonado y en una situación complicada que demanda una intervención publica para lograr la recuperación de este interesante monumento de la arquitectura francesa.
De vuelta a Lyon me encaminé hacia mi siguiente lugar de peregrinación, Ronchamp, para lo que seguí la ruta que me habían recomendado hacia el Norte, atravesando aquellas tierras del Franco Condado, vecinas al macizo del Jura.
A Ronchamp, llegué nuevamente al caer la tarde y esta vez logré alquilar una pequeña habitación en una coqueta pensión con restaurante. Bajé a cenar y, en mi incapacidad para comunicarme, pedí el menú del día. Recibí a cambio un regalo digno de dioses, una de las mejores sopas de verduras que recuerdo. Un plato que inició una opípara comida típica de esa región al Este de Francia; regada con su correspondiente vino de la tierra, naturalmente. Después de dos días a base de bocadillos, esa comida me supo a algo tan maravilloso que aun recuerdo con deleite después de tantos años. Desde entonces tengo en gran consideración a la gastronomía francesa.
Ya descansado al día siguiente, a media mañana me encaminé hacia la famosísima capilla. Subiendo por una cuesta iba acompañado por otros peregrinos de la arquitectura, gentes venidas de lugares cercanos y lejanos. Para mí, la Chapelle de Notre Dame du Haut era un edificio de Le Corbusier que se presentaba enigmático en las fotografías y que entendí de alguna manera en el lugar.
Frente al racionalismo cubista del grueso de la obra de aquel arquitecto, allí, en Ronchamp, había desplegado toda una sinfonía de muros curvos punteados por curiosas ventanas en nicho; un único espacio rematado por una enorme cubierta que se asemejaba a una gran cáscara de molusco. El contrapunto de las torres y el campanario parecía rematar aquella composición fantástica.
Pasada la Maison des Pelerins, en lo alto de la colina, existe una pequeña explanada sobre la que se sitúa el edificio, rodeado de una pequeña masa boscosa; mientras en el otro extremo de la superficie, en los bocetos previos, se dispuso una gran plataforma en voladizo que, en el proyecto definitivo, se sustituyó por un graderío en pirámide para poder contemplar descansadamente las formas barrocas de la capilla proyectadas al exterior. La disposición de los lienzos de muro funciona como una especie de embudo que atrae, tanto a los visitantes como a la propia energía visual del paisaje circundante, estableciendo una relación invisible con las ondulaciones de la campiña lejana.

El muro perforado de la Chapelle de Ronchamp visto desde el interior. Foto: Claude05, Flickr

Es curioso que Le Corbusier, siendo no creyente, pusiera un empeño extraordinario en esta obra religiosa. No obstante, y como señala William Curtis en Ideas y formas, el arquitecto solía ver la naturaleza y el orden arquitectónico como manifestaciones de una presencia espiritual vagamente definida.
La capilla de Ronchamp ha sido ampliamente estudiada y descrita por numerosos autores contemporáneos y a ellos me remito, para su interpretación profunda. No obstante, un aspecto que me resultó muy curioso fue que, en cualquier rincón de la capilla, se encuentran referencias tanto a los mitos primigenios como a aquellos específicamente relacionados con la liturgia católica. Cada elemento arquitectónico tenía su razón profunda, remitiendo a un enigma que se alcanza con dificultad. Mi interpretación sobre esta peculiaridad de esa obra estriba en las propias dudas de Le Corbusier sobre la trascendencia y lo sagrado. La arquitectura y el arte como expresión de una dificultad para entender la fe; como un proceso que conduce a un pensamiento irracional.

Púlpito en el espacio ceremonial exterior de Ronchamp. Foto: Claude05, Flickr

A media mañana decidí regresar a Suiza y para ello inicié el camino de retorno otra vez en el sempiterno ferrocarril. Disponer de uno de aquellos billetes mensuales de Inter-Rail tenía sus hipotecas. Después de pasar la tarde en Strassbourg, subí a otro tren que me llevó de vuelta a Lausanne a través de imágenes fugaces, Mulhouse, Basilea, Berna, a ritmo de insomnio y duermevela en esas condiciones incomodas que supone viajar a veces sentado y otras veces de pié en un pasillo.
Y así terminó mi aventura por el centro de Europa, entre Francia, Alemania y Suiza, un territorio tan civilizado, que destila cultura a cada paso y en el que se corren pocos riesgos. --->


domingo, 17 de mayo de 2009

OBAMA Y LAS CIUDADES

Propuesta para la reordenación del frente del río Delaware al sur de Filadelfia. Central Delaware Master Plan. WRT, 2008

Durante los últimos cincuenta años, las ciudades en los Estados Unidos han sido impulsadas principalmente por la iniciativa privada, con el contrapeso relativo de algunas agencias públicas y una legislación dispersa. Con la llegada del nuevo presidente Barack Obama parece que esta orientación va a cambiar.

A partir de que
Lyndon B. Johnson definiera durante los años 60 el esquema para la Gran Sociedad, en ese país se establecieron las últimas iniciativas de corte social para atender a la ciudadanía. Es el caso de Medicare o Medicaid, programas que aun funcionan con grandes dificultades, en lo que se refiere a la asistencia sanitaria. Una parte de ese concepto incluía también estrategias para la reforma urbana (Urban Renewal) que afectaron a las principales ciudades estadounidenses; una política urbana genérica del gobierno federal americano que se concentró en tratar de mejorar la calidad de vida de las zonas centrales pobres en las grandes concentraciones habitadas.

<---En el conjunto de los estados miembros de la Unión, la reorientación experimentada desde entonces, relacionada con el tratamiento del urbanismo, paulatinamente ha ido dejando en manos de los operadores inmobiliarios la gestión del desarrollo urbano y la ordenación del crecimiento. El caso americano no es uniforme; varía de unos estados a otros y así, mientras en Oregon se promueve una cultura participativa para controlar el crecimiento, en Texas y California el imperio de los promotores se explaya por sus extensas costas bajo la hegemonía privada en la toma de decisiones urbanísticas. Un caso extremo de esta visión privatizadora de los bienes colectivos lo representa la ciudad de Houston, cuya expansión territorial se ha definido desde siempre a partir de los intereses privados y es actualmente, una ciudad sin planificación urbanística, tal y como entendemos este concepto en el entorno europeo. Elementos fundamentales para el desarrollo del mercado inmobiliario, como parcelación, volumetría, aprovechamientos, etc., es decir la zonificación en terminología americana, se concreta a través de la aplicación directa del derecho común, introduciendo cláusulas consensuadas en las escrituras de compraventa de terrenos; algo que ha descrito brillantemente Inés Sánchez de Madariaga, en su interesante libro La práctica urbanística en los Estados Unidos de 1998.
La extensión de las ciudades y su forma urbana concreta se establece en muchos casos a expensas de la voluntad de los operadores urbanísticos individuales y bajo el imperio de las actuaciones aleatorias. En muchos casos, no se cuenta con el recurso a instrumentos que dirijan globalmente los procesos. La ideología extrema de lo privado llega a planteamientos inverosímiles en otros países desarrollados. Una muestra de esto puede ejemplificarse en la consideración de la implantación de una
línea de metro ligero como un despilfarro intolerable, de acuerdo a lo expresado por Randal O’Toole del conservador Cato Institute en su blog The Antiplanner.
La nueva administración de Barack Obama se ha propuesto producir un cambio en esta orientación paliativa y descontrolada que existe en el país norteamericano desde los tiempos de Kennedy y Johnson Sus primeros pasos proponen ya establecer nuevos mecanismos para ayudar a la intervención activa en la mejora urbana de las principales áreas metropolitanas. De acuerdo a un artículo aparecido en
governing.com, la política federal se va a reorientar con el objetivo de estimular la conversión de las principales ciudades y regiones urbanizadas del país en instrumentos más potentes de desarrollo económico. Según al nuevo presidente estadounidense: Necesitamos dejar de ver a nuestras ciudades como el problema y empezar a verlas como la solución. Porque unas ciudades fuertes son las piezas que construyen regiones potentes y regiones potentes son esenciales para el progreso de América.
En las últimas décadas, los estadounidenses han considerado como un tópico incotrovertible a las ciudades centrales como reductos donde se arremolina la pobreza constituyendo el caldo de cultivo de la criminalidad. Según Valerie Jarret, la nueva asesora presidencial en temas de urbanismo, esa imagen debería cambiar atendiendo a que las ciudades y las regiones pueden ser y son motores básicos para estimular la economía de los países.
Según los
nuevos planteamientos de la administración Obama, el refuerzo de las ciudades como activos económicos sustanciales debe conectarse a la cooperación entre entes locales y regionales. Pero la capacidad de intervención de la administración presidencial en la ordenación urbanística es escasa ante la autonomía legislativa de los distintos estados y la miríada de organismos autónomos. La legislación americana para la administración del suelo no constituye, por tanto, un sistema unificado como consecuencia de la estructura federal de gobierno.
Ello ha llevado a situaciones ya históricas y que resultan curiosas observadas desde la perspectiva de otros países. Es el caso de la experiencia que ha supuesto el Plan Estatal de Nueva Jersey, un documento heredero de los trabajos desarrollados por la
Regional Planning Association (RPA) de Nueva York.
Según relata Inés Sánchez en su libro, esta institución privada de carácter filantrópico - que en la actualidad tiene más de 1500 miembros- se funda en la década de 1920, bajo los auspicios de declarados utopistas como
Lewis Munford, con el objetivo de mejorar la calidad de la vida de los ciudadanos en el área metropolitana de 13.000 millas cuadradas, en torno a esa ciudad. La RPA ha preparado tres Planes Regionales a lo largo de su historia, siendo el más reciente, A region at risk, que data de1996. El primero de ellos, presentado en el año 1929, propuso facilitar el crecimiento extensivo y la transformación radical del área metropolitana neoyorkina. Sobre la base de un riguroso análisis del ámbito territorial en el que se enclava la metrópolis americana, el Regional Plan of New York trataba de potenciar de la movilidad sin perder calidad urbana. El documento aportado incluía un catálogo con 450 actuaciones concretas relativas a vías urbanas de alta capacidad, parques y vivienda pública. Es de destacar que este planteamiento planificador de carácter esencialmente privado, fue el soporte ideológico en el que se apoyó Robert Moses para llevar a cabo su visión reformadora de la metrópolis norteamericana; un esfuerzo hercúleo de gestión que transformó la ciudad y su entorno, de una manera substancial a lo largo de las siguientes décadas.
Imágenes explicativas de los posibles escenarios en distintas situaciones urbanas. Plan Estatal de Nueva Jersey, 2004
El más contemporáneo Plan Estatal de Nueva Jersey de 2004 se ha planteado sobre la base de una ley estatal de 1985; texto que sirvió para crear el organismo encargado de este tipo de iniciativas, la State Plan Commission. El Plan de Nueva Jersey se ha diseñado meramente como una guía explicativa de las posibles alternativas que puede experimentar el desarrollo de ese estado americano. Mediante el planteamiento de escenarios alternativos permite una evaluación de tendencias sobre aquellas posibles disyuntivas y facilitar con ello el debate y el proceso decisional. Las propuestas del plan pueden contribuir así, a una posible mejora en la ordenación del crecimiento y a un uso más eficiente del territorio. Uno de sus argumentos más reiterados es la necesidad de atajar la ocupación extensiva, el famoso sprawl que obsesiona a los americanos, y facilitar la concentración de la urbanización en aquellos espacios ya comprometidos. La densificación de los lugares centrales de los ámbitos urbanizados se presenta en el plan como un objetivo fundamental para el reforzamiento de la competitividad regional, mejorando con ello el aprovechamiento espacial de una región altamente urbanizada, que ya vislumbra los límites del máximo desarrollo de su territorio.
Este novedoso documento de planeamiento ha tenido la virtud de ofrecer un marco participativo para la contraposición de las opiniones entre los distintos agentes que intervienen sobre el suelo, sin por ello, actuar como elemento de decisión en si mismo.
Durante el siglo XX, una característica de la planificación territorial en Estados Unidos ha sido la creciente influencia de las técnicas paisajística en el diseño y planificación del suelo. Ello se ha ido concretando en la aplicación de sus recursos a ámbitos territoriales cada más amplios. Es el caso de lo ocurrido con la expansión del pensamiento generado alrededor del
Landscape Architecture Department de la GSD de Harvard a partir de la segunda mitad del siglo XX. Personajes seminales como Hideo Sasaki o el escocés Ian McHarg (autor del recientemente traducido, Proyectar con la naturaleza de 1969) han tenido una influencia decisiva en la concepción actual de la planificación del territorio en los Estados Unidos, resultando en la fundación de oficinas y agencias de servicios especializados actualmente muy extensas.
Los conceptos analíticos de
Ian McHarg para la preservación regional de los espacios naturales y la consideración de determinados elementos físicos como vectores básicos de la planificación territorial fue algo novedoso en los inicios de la década de los 70. Hoy en día, aquellas propuestas analíticas, que son ya algo común en los sistemas de información geográfica, en los documentos de ordenación urbanística y territorial, así como instrumentos como la imposición de las evaluaciones ambientales, surgen en parte de aquellas ideas avanzadas por este arquitecto paisajista.
En los años 80 aparece también en América una visión conservadora sobre el desarrollo urbano, el
New Urbanism. Impulsado por gentes como Peter Calthorpe o Andrés Duany, el Nuevo Urbanismo introdujo técnicas participativas en el diseño de las nuevas piezas de ciudad y revivals de una concepción rancia en la formalización de la urbanización y la arquitectura. Visto desde la distancia se podría considerar una reivindicación de los modelos históricos, una extensión natural de lo que supuso el postmodernismo en arquitectura.

Propuesta de remodelación del centro de Omaha como Civic Place District. Imagen explicativa incluida en el Urban Design Master Plan de WRT, Omaha by design, 2005

La influencia teórica de Mc Harg, se ha mantenido a través de empresas como Wallace, Roberts y Todd, donde confluyen sus planteamientos con los del New Urbanism. Esta oficina es responsable de planes novedosos como el Urban Design Master Plan de la ciudad de Omaha o el recientemente premiado Action Plan for Central Delaware de 2008.



Sección de la propuesta de ordenación del waterfront del Central Delaware como Transit Oriented Development. Wallace, Robert & Todd


Otro pensador que esta teniendo una influencia decisiva en la planificación regional americana es Peter Calthorpe, divulgador del concepto del desarrollo orientado al transporte público (Transit Oriented Development, TOD). Calthorpe, autor del influyente libro, The Next American Metropolis, de 1993) es impulsor de una reorientación hacia el uso masivo de tranvías y metros ligeroscomo contraposición al vehículo privado, así como de la reurbanización gradual de los centros urbanos para incentivar una mayor eficiencia y aprovechamiento edificatorio. Su propuesta de centros urbanos densos servidos por sistemas viarios mixtos en los que se insertan redes fijas de tranvías, ha tenido una difusión extraordinaria en los últimos años, como ejemplifica el plan para Delaware, nombrado anteriormente, y también ha tenido aplicaciones interesantes como la propuesta para la ciudad de Portland, en el estado de Oregon, Metrovision 2040.

Metrovision 2040. Planificación del área metropolitana de Portland, sobre la base de la ordenación del transporte público. Calthorpe Ass.

Estas son algunas bases e ideas sobre las que la administración Obama va a retomar la recuperación de las ciudades como motivo para impulsar el desarrollo económico de las regiones. Esperemos a los próximos tiempos para ver en que medidas económicas y acciones urbanísticas se concreta esa posible política territorial en los Estados Unidos. --->


domingo, 10 de mayo de 2009

Obras de Le Corbusier en Francia y Suiza


Ver Le Corbusier. 15 obras en Francia y Suiza en un mapa más grande

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Esta maravilla de Google permite ver en detalle los emplazamientos de las obras mediante la imagen de satélite, marcando en Sat. arriba a la derecha y haciendo zoom progresivo aplicando el + a la izquierda
Para obtener una información más detallada acceder aquí.
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LE CORBUSIER EN FRANCIA Y SUIZA

Perspectiva de la Chapelle de Ronchamp frente al paisaje. Dibujo preparatorio del arquitecto. Nº de catálogo 7111, Fondation Le Corbusier

Algunos arquitectos contemporáneos constituyen ya una referencia ineludible en la historia de la arquitectura. Uno de ellos es Le Corbusier, un personaje que construyó laboriosamente no solo su obra, sino también su propia imagen personal, estructurando una narración constante de sus intereses y realizaciones a lo largo de los años.

Las obras de este artista referencial, establecidas ya claramente como una parte sustancial del canon de la arquitectura contemporánea, constituyen un riquísimo legado al cual se acercan infinidad de arquitectos y estudiantes para aprender cuales son las aportaciones que desde la disciplina se pueden hacer a la sociedad. La conocida Ouvre complète, la constante catalogación de sus trabajos, junto con la infinidad de textos que a lo largo de su vida redactó Le Corbusier, constituyen una inmensa tarea, realizada con sistemática disciplina, que asombra por su profundidad y extensión.

<---Fue un esfuerzo personal que permite hoy en día comprender y valorar al artista detrás de la realidad práctica, sus pasiones y su gran conocimiento de la historia de la arquitectura. Para muchos de nosotros arquitectos, Le Corbusier es un ejemplo al que hemos conocido a través de sus obras construidas, que hemos visitado y buscado con devoción, cuando hemos viajado por unas u otras razones. Una parte sustancial de la obra de Le Corbusier se sitúa entre su lugar de origen y su país de adopción, Suiza y Francia. Hoy he querido hacer aquí una recopilación de información sobre esos edificios que me han interesado –algunos de los cuales he visitado personalmente- y hacer con ello una guía de campo para su visita, aprovechando las magníficas herramientas que la tecnología nos brinda en la actualidad. Cuando nos desplazamos fuera de nuestro país y residencia, desperdiciamos un tiempo valiosísimo intentando obtener la localización exacta de edificios y lugares que nos gustaría visitar. En ciudades y lenguas extrañas, recolectamos información parcial e inconexa que nos impide tener una imagen de conjunto sobre nuestras aspiraciones culturales. En este caso, he construido una guía de campo que me ha servido al mismo tiempo de recordatorio de experiencias pasadas y en el esfuerzo he disfrutado mucho rememorando anécdotas jugosas y tiempos pasados en lugares maravillosos. Mi recopilación se extiende a 15 edificios de Le Corbusier, situados en esos dos países centro europeos, organizados por fechas, desde la Petite Maison que Charles Edouard Jeaneret realizó en 1924 para sus padres en la pequeña ciudad de Vevey, en el extremo oriental del lago Leman, hasta el pabellón de1967, que construyó por encargo de la galerista Heidi Weber y que se sitúa en la orilla de otro lago, el de Zurich. Para cada obra he escogido una referencia en Internet que amplía en alguna medida la información con su enlace correspondiente y permite tener una visión muy variada sobre distintas aproximaciones en la descripción de la obra del arquitecto.

La cripta del monasterio de La Tourette, en Eveux sur l'Arbresle

Visitar la obra de Le Corbusier se ha convertido con el paso de los años en una práctica realizada por muchísimas personas, una peregrinación que engloba ya a multitudes reducidas. Es un esfuerzo que requiere saber en que ciudades se localizan los edificios, buscar las direcciones y los modos para llegar. He querido facilitarles ese esfuerzo que he hecho ya en mi caso para la mayoría de estos edificios; que he escogido intencionalmente y que he disfrutado con su visita a lo largo de mi vida. Constituyen una muestra de lo que más me ha interesado de la obra del arquitecto en relación a los distintos y diferentes períodos en que se puede segmentar su trabajo.
Esta guía se completa con un pequeño plano de localización, que se basa en GoogleMaps, y que contiene referencias específicas relativas a la dirección postal concreta y una posible forma de acceder al edificio. Las obras que he seleccionado son las siguientes:

1.- La Petite maison. Vevey, Suiza. 1924
Route de Lavaux. Cerca de Montreux a orillas del lago Leman
2.- Ville La Roche. Auteuil, Paris. 1925
8-10, place du Dr. Blanche. Metro Jazmín
3.- Villa Stein. Garches, Paris. 1927
17, rue du Professeur Victor Pauchet. Cerca de Saint Cloud
4.- Ville Savoie. Poissy, Paris. 1929
82, rue de Villiers. Noroeste de la ciudad.
5.- Cité de Refuge. Ivry, Paris. 1932
12, rue Cantagruel. Frente a Bercy. Metro Biblioteque François Miterrand
6.- Maison Clarte. Ginebra, Suiza. 1932
Rue Adrien Lachanel. Al Este del centro histórico
7.- Pavillon Suisse. Cité Internationalle Universitaire, París. 1932
7, boulevard Jordan. Metro Cité Universitaire. Al Sur de la ciudad
8.- Inmeuble Molitor. Boulogne Billancourt, Paris.1934
24, rue Nungesser et Colli. Metro: Jean Jaurés
9.- Unité d’Habitation. Marsella. 1952
2800, boulevard Michelet
10.- Le petite cabanon y tombe. Roquebrune-CapMartin. Menton. 1952
Camino paralelo al Sentier du Borde de Mer. Plage du Buse, cerca de Niza
11.- Maisons Jaoul. Neully sur Seine, Paris. 1956
81 bis, rue de Longchamps. Junto al Bois de Boulogne. Metro: Pont de Neully
12.- Chapelle de Notre Dame du Haut. Ronchamp, Belfort. 1955
Rue Le Corbusier. Situada al Este de Francia
13.- Couvent de la Tourette. Eveux sur l’Arbresle, Lyon. 1958
Chemin de la Tourette. Al sur del pueblo
14.- Heidi Weber Haus. Zurich, Suiza. 1967
Zurichhorn Park. Höschgasse, 8. Se puede llegar en tranvía desde la Hauptbanhof
15.- Eglise de Saint Pierre. Firminy. 1970
Rue des Noyers
La tumba de Le Corbusier y su esposa Yvonne en el cementerio de Roquebrunne. Foto: lejolicoeur, Flickr

Espero que, a alguno de ustedes que me leen a través de Internet, este esfuerzo le pueda servir de utilidad en sus viajes al centro de Europa para disfrutar de la obra de este artista universal que forma ya parte indeleble de la cultura contemporánea.

La primavera ya está aquí y el verano a punto de llegar. Una época para la caza y el viaje de exploración personal. Les animo a visitar la obra de Le Corbusier. Siempre es altamente gratificante y enriquecedora. --->

sábado, 2 de mayo de 2009

EL CRACK DE 2010



Toda la verdad sobre la crisis
Por Santiago Niño Becerra
Los libros del lince. Barcelona 2009

Los economistas suelen ser una casta extraña de historiadores frustrados, especializados en explicar las cosas que ocurrieron en el pasado y pudieron hacerse de otra manera. Muy pocos entre ellos, son capaces de hacer prospectiva e intentar anticipar una explicación sobre cuales serán los fenómenos que nos depara el futuro. Algo que en las actuales circunstancias necesitamos con urgencia.

<--- Uno de esos raros especimenes es Santiago Niño Becerra, un economista heterodoxo que acaba de publicar un libro tremebundo. En él expone una argumentación sobre porqué podríamos estar a las puertas de una transformación radical del sistema productivo con el que hemos convivido más de 200 años, el capitalismo. El profesor Niño, catedrático de Estructura Económica de la Facultad de Economía de la universidad Ramón Llull, era prácticamente un desconocido más allá de los ambientes académicos hasta que el mes pasado ha publicado este libro que comento; El crack de 2010 es un texto que se ha convertido casi instantáneamente en un best seller y que va ya por su quinta edición en los escasos dos meses desde su primera publicación.

En
El crack de 2010 se hace un somero repaso sobre las condiciones históricas y las posibles causas que nos han llevado al desastre financiero actual. Pero lo realmente novedoso de su exposición, es la anticipación de cual puede ser un posible escenario hacia el que nos dirigiéramos inexorablemente.
Para el profano, una gran parte de la tesis que presenta Santiago Niño parece bien cimentada sobre una descripción lógica y temporalizada de los acontecimientos. Resulta sobrecogedor constatar que, probablemente en este momento, no nos encontramos ante una de las habituales crisis recurrentes a las que el sistema capitalista nos ha tenido acostumbrado en los últimos años. Lo que ya está claro es que la situación es netamente asimilable al proceso ocurrido en la década de los 30 del siglo XX, en el que el Producto Interior Bruto Mundial se redujo a un 60% del que existía con anterioridad; en el que también la situación de desempleo de la población activa superó el terrible guarismo del 30% y la recuperación de la actividad empezó a producirse una vez transcurridos más de una quincena de años y una guerra mundial de por medio.
Según Niño, a partir de los años 30 del siglo pasado y como consecuencia de la imposición de nuevos procesos productivos tras la 2ª Guerra Mundial, el sistema económico ha crecido exponencialmente, a costa de la utilización de todo tipo de recursos y siempre con la consideración de una posible expansión infinita. Y ello de una forma desmedida e incontrolada que ha desembocado en una mayor acentuación de las tendencias al despilfarro y finalmente, al simple y puro desperdicio.
Este proceso habría llegado al punto de inflexión con la constatación de sus límites y la crisis de ahora sería la primera señal de un cambio inexorable de paradigma. Lo cierto es que la economía mundial llevaba años funcionando por inercia, sin control real de nadie, y sobre la base de una especie de piloto automático, sustentado por una filosofía suicida de que el mundo habitualmente iba bien. La secuencia del cambio se habría iniciado en 2007, hace ya dos años, con la manifestación primera del problema en el sector financiero (aquél originado por las llamadas hipotecas basura otorgadas por los bancos estadounidenses de las que tanto se ha hablado en estos últimos tiempos).
Los ciudadanos de a pie estamos asistiendo perplejos a una situación sobre la que la mayoría no comprendemos todavía cabalmente su alcance y consecuencias. Una contracción radical del sistema económico que se va engendrando a cámara lenta y en la que los lideres políticos y empresariales están actuando primordialmente a base de recetas cimentadas en mecanismos obsoletos y que se muestran claramente ineficientes ante unas situaciones absolutamente diferentes.

La protesta colectiva frente a los bancos como consecuencia del corralito argentino de 2001. Fuente: BAP Photographer

Los amortiguadores sociales construidos a lo largo de las décadas pasadas están impidiendo la instauración con una mayor virulencia de la crisis en los países más avanzados. Sin embargo, los efectos compensadores de herramientas como la protección social, el seguro de paro, etc. no son infinitos. La espiral descendente que experimentamos hace que su efecto colectivo tienda a ser decreciente y limitado en la medida en que la evolución del sistema lleve a recortes que paulatinamente se acrecientan y que los ingresos públicos vayan mermando como consecuencia de una menguante recaudación fiscal.
Son las secuelas de un intenso proceso deflacionario en ciernes sobre el que los responsables políticos están actuando mayoritariamente con estrategias declarativas y con ineficientes acciones organizativas. El principal objetivo consiste en prolongar la situación en que se ha vivido, alargar los recursos con el fin de no perderlos totalmente. Un planteamiento que está provocando recortes generalizados en todos los ámbitos del sistema económico. En el caso español, tanto en el ámbito central del estado como en el espacio de las autonomías y regiones, esta incapacidad de los líderes para afrontar convenientemente la situación se está tornando en una inercia suicida que va a incidir muy negativamente en una necesaria reorganización social.
Mientras tras el
crack de 1929 la tendencia fue en ir a más, ahora hemos alcanzado un máximo de bienestar, una situación probablemente insuperable que nos coloca ante un panorama de ir a menos. En esta perspectiva de disminución creciente del acceso a todo tipo de bienes y también a los recursos del estado, lo que nos aboca probablemente a asumir una filosofía basada en la responsabilidad personal y en la que los apoyos exteriores a las personas así como los procedentes de las instituciones serán probablemente cada vez más escasos.

Depression soup, 1930. Fuente: The patriotic gentleman


Según el profesor Niño, una vez que la verdadera crisis estalle, se impondrá por la fuerza de los hechos, una paulatina imposición de limitaciones al uso y consumo de los recursos esenciales, bien a través del aumento de su precio, bien a través de la restricción o denegación de su consumo, lo que acarreará la muerte de algunas actividades, que se revelaran ineficientes cuando se les impida el desperdicio.
En el futuro, las tendencias hacia una mayor austeridad y un aumento en la eficiencia relacionada con la administración de los recursos se impondrán inexorablemente. Tampoco habrá trabajo para todos a la manera en que se ha entendido hasta ahora. Una minoría, cuyo tamaño estará en constante reducción, tendrá acceso a unos cometidos muy especializados mientras la mayor parte de la población solo se podrá dedicar a la mera subsistencia mediante la recuperación de las tareas más prosaicas y locales. Lo fundamental, de acuerdo a la argumentación de este autor, serán los conocimientos orientados hacia lo utilitario, es decir aquellos que sirvan en la práctica para diseñar y elaborar bienes y servicios que sean realmente necesarios e ineludibles socialmente.
Profesiones relacionadas con una mayor optimización y mejor aprovechamiento de recursos crecientemente escasos podrían a tener un papel fundamental. La rehabilitación y reciclaje de todo tipo de elementos desechados, o que actualmente forman parte de la basura, pasaran a adquirir una gran importancia colectiva. Los inmensos vertederos actuales pueden llegar a convertirse en las verdaderas minas del futuro, unos lugares de los que extraer laboriosamente los recursos necesarios para la subsistencia.
En este momento de profunda crisis, colectivamente estaríamos empezando a adquirir consciencia social sobre la necesidad de un cambio de filosofía, pasando de un pensamiento económico basado en el individualismo, aquél basado en que cada palo aguante su vela, a la imposición de un mayor protagonismo de conceptos como colaboración, coordinación y responsabilidad colectiva.

Mercado de trueque argentino. 2001. Fuente: orianomada

Un paso más allá -que vendría dado casi obligatoriamente por el agravamiento de las circunstancias- sería la implantación de una economía de subsistencia en la que los intercambios se reducirían a los niveles más primarios, orientando la recuperación de las producciones locales y recurriéndose a sistemas de funcionamiento superados como el trueque. Unas circunstancias que ya han ocurrido recientemente en algunos lugares sometidos a procesos asimilables, como en Argentina tras la etapa del llamado “corralito”. En ese hipotético caso, una consecuencia obligada sería la necesaria reorganización social con la transformación de las instituciones representativas y de la forma de estado que existe actualmente.
Uno de los mejores indicadores de que estaríamos a las puertas de una gran depresión, según Niño Becerra, es la combinación existente de los dos peores aspectos que pueden darse en una economía: la sobreproducción y el subconsumo. Mientras observamos en los medios de comunicación almacenes repletos de bienes dispuestos para su adquisición al mismo tiempo, todo el mundo ha restringido su consumo, bien para ahorrar ante un futuro incierto (aquellos que mantienen empleo) o bien para garantizar la mera subsistencia (aquellos otros que ya han perdido su modo de procurarse el sustento).
Otro exponente de la situación que produce escalofríos es el que muestra el conocido entre los economistas como
Baltic Dry Index (Índice Seco del Báltico, BDI), cuyo primer valor, 741 puntos, es de 1985. Un indicador que representa el estado del comercio mundial a partir de la evaluación global de la evolución del tráfico marítimo de mercancías. En estos momentos, el BDI refleja ya un abismo escalofriante. Mientras en los inicios de 2004, el índice marcaba los 5.276 puntos, en Mayo de 2008 alcanzaba un máximo de 11.800 y a partir de ahí, ha descendido hasta 774 a finales del año. Una paralización radical en el movimiento e intercambio mundial de mercancías del 95% en solo nueve meses.
Los últimos párrafos del libro son aun más aterradores, si cabe. Dice el autor:

En este momento tal vez piense que a su ciudad, a su país, o al planeta ya ha llegado la crisis; pero no, nada más lejos de la realidad: lo peor, verdaderamente, todavía está por llegar.
La crisis, la verdadera crisis, cuando estalle, a mediados de 2010, será tremenda, paralizante, una auténtica caída a plomo, será deflación, depresión, nada comparable a pasadas recesiones que usted haya vivido. Será algo semejante al sentimiento que se refleja en los rostros de las gentes que muestran las imágenes tomadas durante la Gran Depresión; unos rostros que, si nos hablasen, aunque lo hiciesen con las palabras de los años treinta, en realidad estarían hablándonos con las de mañana. Los de esas gentes son los rostros de una crisis profunda, sistémica, como la que en estos momentos ya está llamando a nuestras puertas.

American migrant family. Dorotea Lange. 1935


La creciente superposición de noticias negativas que aparecen en los medios de comunicación acentúa la sensación de debacle económica. Ello no debería hacer perder la perspectiva sobre cuales son las tareas a las que conviene atender y actuar en consecuencia. Parecería que una alternativa real a este escenario de catástrofe debería estar ligado a la reactivación colectiva de lo local, tal y como ha propuesto Alberto Magnaghi en su magnífico texto El proyecto local, del que he escrito en otra ocasión en el pasado.
Esperemos que la catastrófica visión anticipada por Santiago Niño, sobre un próximo futuro de pobreza para todos, esté errada en lo sustancial y podamos asistir a una nueva recuperación del sistema económico. No obstante, seguro que no comparten este deseo de una manera similar en muchas partes del mundo no desarrollado.--->